Simbolismo

El Simbolismo es un movimiento pictórico (y más ampliamente artístico) que se desarrolla alrededor de 1870 y alcanza su apogeo en 1890.
Entre los pintores que se adhirieron a él, encontramos tanto a la sudamericana Frida Kahlo como al francés Paul Gauguin (considerado el iniciador del movimiento) o incluso a Edvard Munch (El Grito) y por supuesto, el más importante de todos, Gustav Klimt, jefe de la Secesión Vienesa, quien con obras como El Beso o El Árbol de la Vida, elevará el simbolismo a un arte mayor y lo hará perdurar en la imaginación colectiva, un siglo más tarde.
Reuniendo diferentes corrientes, el Simbolismo, en pintura, se caracteriza por un retorno a lo espiritual (si no es que lo religioso), en reacción al auge científico e industrial que experimenta en ese momento toda Europa.